Cuatro años de obras y 12 millones de euros son las cifras de uno de los proyectos más ambiciosos que ha ejecutado el Ayuntamiento de Durango en los últimos años. El resultado final se dará a conocer el próximo día 27 de abril, a partir de las siete de la tarde, cuando las responsables municipales inauguren las nuevas piscinas de Landako. El acto contará con la presencia del David Meca, uno de los nadadores nacionales más importantes de todos los tiempos, que es conocido además por afrontar travesías en solitario no realizadas nunca anteriormente.
Un grupo de usuarios podrá conocer las instalaciones antes de esta fecha, desvelada ayer por la alcaldesa, Aitziber Irigoras, en un encuentro informal con los medios de comunicación. «La idea es ir probando el funcionamiento de los servicios que vamos a ofrecer de forma paulatina para ir detectando posibles fallos», explicaron ayer responsables municipales. Este primer contacto se desarrollará a partir del lunes.
Gimnasio
El edificio, para el que se han utilizado materiales como el zinc, el cristal y la piedra, cuenta con 6.000 metros cuadrados y se ubica entre el polideportivo de Landako y el centro de salud. Las instalaciones contarán con dos piscinas con unas dimensiones homologadas de 25 por doce metros. Uno de ellos tendrá una profundidad de 1,20 metros. Junto a estos vasos habrá otros dedicados a ejercicios de rehabilitación, chapoteo y una zona de spa.
Una grada con capacidad para 300 espectadores permitirá presenciar en directo competiciones de natación u otro tipo de actividades deportivas. El recinto ha sido equipado también con un gimnasio con varias salas en las que se podrán desarrollar actividades que completarán la oferta deportiva del organismo autónomo Durango Kirolak. La gestión de las piscinas y el polideportivo de Landako se llevará de forma coordinada con el propósito de optimizar recursos.
El primer paso para la construcción de estas piscinas se dio en 2003 cuando el Ayuntamiento convocó un concurso de ideas para impulsar un proyecto que permitiera sustituir las ya por entonces saturadas instalaciones de Tabira. Siete años después, y tras muchos retrasos y desajustes presupuestarios, los durangueses podrán disfrutar por fin de un recinto moderno donde poder nadar y relajarse sin tantas "apreturas".

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