Las piscinas descubiertas de Ipurua están a punto de iniciar una nueva temporada, que estrenará la nueva zona creada tras el proyecto de ampliación de la zona verde que se ha llevado a cabo en los últimos meses. El Ayuntamiento espera que el recinto al aire libre pueda abrir sus puertas el próximo 12 de junio, aunque se está a expensas de que concluyan las labores de siembra de hierba en el nuevo espacio creado y estas labores dependen de las condiciones meteorológicas.
«La empresa encargada de este trabajo tenía previsto iniciar estas labores la pasada semana, pero una de las condiciones es que no puede llover para llevar a cabo la siembra y, desafortunadamente, ha llovido mucho en los últimos días y también se espera que llueva en próximas jornadas», explica Arcadio Benítez, concejal de Servicios. Tras llevar a cabo la siembra debe dejarse reposar el terreno durante unas tres semanas y este requisito es el que podría retrasar unos días el arranque de la nueva temporada de piscinas.
Entre las posibilidades que se han barajado está también la de instalar hierba artificial en esta zona de estancia como alternativa para la hierba natural y como forma de abrir las piscinas descubiertas a mediados del próximo mes de junio sin tener que esperar a que se asiente la hierba natural.
Responsables municipales eibarreses realizaron una visita la pasada semana a las nuevas instalaciones y comprobaron que, a falta de un mes para el inicio de la temporada, las obras se encuentran muy avanzadas y se abordan los últimos retoques de preparación.
La ampliación del espacio de estancia destinado a los usuarios ha triplicado su superficie tras el proyecto desarrollado este invierno. Las piscinas descubiertas de Ipurua contaban con 800 metros de zona verde y a partir de esta temporada se han habilitado 1.500 metros cuadrados más. Ahora el terreno disponible para estancia es de 2.400 metros cuadrados.
El Ayuntamiento de Eibar adjudicó el contrato para la realización de las obras a la empresa Construcciones Galdiano por un importe de 856.000 euros. Una de las condiciones planteadas en el concurso era que los trabajos tuvieran una duración máxima de nueve meses, que correspondería al periodo comprendido entre mediados de septiembre y finales de mayo, con el objetivo de que el recinto estuviera totalmente habilitado para la temporada de verano.
Muros verdes
La ejecución del proyecto ha consistido en ampliar la zona verde hacia la parte derecha de las piscinas (si se mira desde los vestuarios) ganando terreno en la ladera que da hacia Santaines. Para ello se ha tenido que realizar un relleno del talud para llegar a la misma altura de la zona verde existente ahora. El problema es que al realizar este relleno se han tenido que habilitar hacia Santaines unos muros que tienen unos 11 metros de altura. Ahora se están se están llevando a cabo los trabajos para minimizar el impacto visual de esta pared a través de una serie de muros denominados «verdes» y ecológicos, similares a los existentes en la zona de Txantxa Zelai.
A la espera de la apertura, se espera que el balance del próximo verano sea tan positivo como el del pasado año. Fue una de las mejores temporadas en cuanto a número de asistencia de bañistas de los últimos años. Según las cifras facilitadas por Deportes, 40.500 usuarios utilizaron las instalaciones públicas al aire libre entre junio y septiembre. Esta cifra de bañistas no se había conseguido en los últimos años y el peor verano fue el de hace tres años, 2007, cuando entraron a las piscinas de Ipurua 28.500 personas (12.000 menos que este año).

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