Aunque todavía queda una jornada más, desde hace un mes el Ciudad Jardín ha conseguido el ascenso a Provincial Preferente, algo que, seguramente, ni los más optimistas del club podrían imaginarse al comienzo de la Liga. Un equipo que procedía de Segunda y los problemas de instalaciones piscinas para afrontar los partidos de casa restaban credibilidad a sus posibilidades clasificatorias. Pero, una vez más, saltó la sorpresa y el histórico club hispalense (el sexto del orden federativo, tras Sevilla F. C., Real Betis, Coria, Calavera y Alcalá) se ha colocado en Preferente, ello, de la mano de Pablo Javier del Pino, ex jugador bético, ahora alumno de la Escuela de Entrenadores para la obtención del título nacional (nivel III).
-Y ahora, la Preferente. ¿Cómo se explica este nuevo ascenso, que no estaba inicialmente previsto, y además sobrando media docena de puntos?
-La plantilla se reforzó cuando subimos procedentes de Segunda Provincial. Sabíamos que la Primera iba a ser mucho más complicada pero inmediatamente nos dimos cuenta de que podíamos estar arriba, como así ocurrió desde el primer momento. Es verdad que pensar entonces en un ascenso era poco menos que una utopía, pero la crisis económica que padecen otros clubes indirectamente nos ha beneficiado porque tenemos jugadores que podían haberse ido a ganarse algunas perrillas y no lo han hecho. También es verdad que a cualquier futbolista le gustaría estar aquí, por la historia del club, por las continuas actividades culturales que realizamos, por la caseta de Feria, en fin, por el grupo de trabajo.
-Pero el sentirse a gusto en un club favorece la amistad y el compañerismo, y eso se nota en la competitividad.
-Efectivamente. Aquí ha predominado siempre el grupo humano, la amistad. Esa característica ha sido fundamental para la marcha del equipo. Aquí no tenemos jugadores de nombres reconocidos competitivamente, no. Pero formamos un grupo muy metido en la dinámica de trabajo diario, jugadores que volvieron aquí porque no encontraron el calor en otros clubes. Todos estos factores han contribuido para mantener la ilusión y ahora nos hemos encontrado con el ascenso.
-¿La vuelta a Piscinas, después de un comienzo de Liga sin campo, les dio mucho ánimo?
-Yo creo que ahí estuvo la clave. Cierto es que todos los equipos de Sevilla sufrimos el retraso del uso de los campos debido a la colocación del césped artificial en los meses de agosto y septiembre pasados. Cuando ya pudimos volver a Piscinas Sevilla la alegría para los jugadores y para todo el barrio fue inmensa. Hemos mejorado bastante las relaciones con el Nervión, porque si en un principio había tensión paulatinamente hemos limado asperezas y nos sentimos cómodos utilizando el mismo espacio deportivo.
-Este año se cumple el 70º aniversario de la fundación del Ciudad Jardín. ¿Se puede organizar un acto que mejore el ascenso a Preferente?
-El ascenso ha sido el broche de oro de esta celebración. Ahora el barrio vive un gran momento; los socios, los antiguos jugadores y directivos, los aficionados que nos han seguido a sitios como a La Puebla de Cazalla u Osuna, todos valoramos esta gesta como algo personal. Gracias a todos, principalmente a mi padre, que tanto me ha apoyado y al que dedico este ascenso.
-La próxima temporada tendremos derbi vecinal (Nervión-Ciudad Jardín), algo impensable hace un par de años.
-Será un derbi espectacular. Compartir las mismas instalaciones como rivales es una idea a la que todavía no estoy hecho, pero tiene que ser extraordinario.
-Si un factor muy importante para el ascenso han sido las instalaciones, ¿también lo fue la colaboración de Mario Dioni?
-Más que una colaboración ha sido un trabajo continuo de él. Dioni es del barrio; ha sido el hombre que ha estado continuamente conviviendo con los jugadores. El gancho para atraerlos a la plantilla y mantenerlos animados.
Segunda Provincial. El Gelves y el Casariche, que vencieron al Ronquillo (2-1) y al Bellavista B (3-1) respectivamente en la promoción de Segunda Provincial, suben a Primera.